

Cuando la realidad se hace insoportable no queda sino inventarla





A.C.D.- Murcia.- Lugar: La Aljorra, Murcia. Hora 6:45 a.m. Viernes. Un joven gótico procedente de Madrid que se dirige a una convención de after-punk-vampírico con enemas, comprueba con estupor que amanece y no llega a tiempo al hotel para enclaustrarse en su habitación y no verse sometido a la impía y mortífera carga de los rayos del astro rey. Sale de la Autovía por la salida de la Aljorra para buscar cobijo en algún motel. Ingenuo. El peor error de su vida.
Así comenzaría este artículo si se tratara de una novela pero por desgracia, una vez más, la realidad ha superado a la ficción y Junípero Cartagena y Hellín, yace en estado semicomatoso con sedación y calmantes vitaminados en el box nº4 del hospital de Nuestra Señora del Rosell, Cartagena. Al parecer el muy idiota se personó en el bar del pueblo, “El Birras”, gritando que quería sangre y que buscaba cobijo pues era un vampiro.
“Era una especie de buitre raro, un bicho estrafalario vightío de negro que encima se puso chulo”, declara Navato Santos, nativo original. Y es que el pobre Junípero, al servirle el camarero una tapa de sangre encebollá exclamó a voz en grito:-¡Qué mierda es ésta, quiero sangre sangre! ¡Soy un vampiro!
“La primera hostia se la dio el Malaquías”, declara Blas Vizuete, labriego, “Y entonces el tío se puso unos colmillos de esos de broma y se tiró pa morderle. Claro, el Malaquías no se pudo contener”. Uno de los colmillos de plástico fue extraído de la base del cerebro, junto a la hipófisis. “Si es que van probándose estos forasteros……” ,declara Antonio el Ínfulas, guardia urbano. “Cuando llegamos gritaba ¡Poderes de la noche yo os convoco!, y claro, aquí el único poder que es efectivo es del de la garrota”
Después de ahostiarlo por tonto y tirarlo al pozo, Julián “el magras” que cursó primero de Magisterio iluminó a los vecinos contando que a los vampiros se les mataba clavándoles una estaca. No se sabe si por ignorancia o por pura perversión, la Guardia Civil pudo evitar que le clavaran un poste de telégrafos en el ano.

“No he visto cosa igual”-habla el doctor Hulliber, de Urgencias- “ No tenía un lugar sin cardenales donde ponerle una aguja. Con decir que en el Hospita… ahora le llaman el purpurado…”
Un lamentable incidente que tiene su moraleja, pijeras del mundo cuidao con los rurales. "Al menos ahora está contento porque lleva ya tres transfusiones", ha declarado compungida su madre.



Cristino Bronte Augurios, natural de Villaburguillos de Arriba, Burgos, se quitó la vida ayer ahorcándose de un olivo entre alaridos y gritos de dolor. Al parecer, el pobre cayó con tanta fuerza tras atarse el cuello a la soga y saltar de una rama de dos metros de altura, que dio dos vueltas alrededor de la misma para quedar suspendido de la maroma por uno de sus testículos. Lo grueso de la cuerda y su gran calidad (era auténtica soga coreana) hizo que el huevo izquierdo de don Cristino fuera casi arrancado de cuajo por el brutal estrangulamiento. Antes de desmayarse por el dolor, el finado soltó tal alarido que saltaron las alarmas de la Caja de Ahorros sita en el pueblo. Cuando llegaron los primeros vecinos, la cuerda había cedido provocando tal caída que fracturó el cuello del suicida.

Arriba, en la copa del árbol, se halló una carta manuscrita que aclaraba lo ocurrido: una encendida declaración de amor a Lucinda acompañada de un poema de Carlos Salem, lo que demuestra que el pobre Cristino había perdido la chaveta.
“Mejor así- declara Celedonio, el tío del muerto- Que er Cristino no había podido superar la marcha de Lucinda”.- una cabra de raza hispano portuguesa, que se había fugado con un sargento de la Legión. El drama se gestó hace ya dos meses, cuando una bandera de la Legión pernoctó en el pueblo pues estaban de exitosa gira por Burgos, Palencia y Zamora.
“Le pidieron la cabra al Cristino pa desfilar por el pueblo y se la llevaron pa los ensayos- nos cuenta el tío Puchas, alcalde- y se conoce que se la apretaron tos. El Cristino dicía que ende entones estaba mu rara que ya no había comunicación. Se conoce cá la muy guarra le gustó lo que le hicieron y es que el Cristino no tenía mucha experiencia. Pero eso sí, no tenía ojos más que pa ella”.

En el pueblo están consternados por el comportamiento de la Lucinda y por el desgraciado final de esta historia de amor. Habla el cura, Don Sisebuto: “Vino a verme con la petición de que lo casara con la cabra, de eso hace ya dos años, y cuando le dije que no se me puso chusco. En cuanto me den el traslado me piro, mucha endogamia es lo que hay por aquí. Ya saben, llevan generaciones casándose entre primos y claro, acaban peor que los Borbones”
Una tragedia, en suma, y una valiosa lección amigos: no se encariñen demasiado con sus mascotas.
La proliferación de títulos basura (algunos de ellos auténticas mierdas) perpetrados por famosotes, guarrillas y políticos en la presente Feria del Libro amenaza con mandar al paro a la mayor parte de escritores serios de este país. Es una realidad dolorosa pero inevitable, los editores, en tiempo de crisis, quieren ir sobre seguro y es por ello prefieren publicar un panfleto de un concursante de Gran Hermano -sobre sus mejores momentos de onanismo, por ejemplo- que una sesuda obra de un académico de la lengua.
A las pruebas nos remitimos: el libro más vendido –que no firmado pues no tuvo pelotas a pasarse por el Retiro- fue “Cómo salir de la crisis en dos tardes” de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero la cosa no queda ahí, una auténtica conmoción agitó la Feria cuando José María Aznar se pasó a firmar por la librería Plus Ultra. Agotó literalmente los ejemplares de su último libro “Haciendo amigos”. Las señoras de familia bien, en plena agitación gritaban “tío bueno! tío bueno!” al telegénico mini ex presidente. Una locura.
Ni qué decir tiene que ser famoso es garantía más que suficiente para ponerse cerdo de vender, que se lo digan a “D´Caspas”, la editorial que ha publicado “Donde hay pelo hay alegría” de Isabel Pantoja y “Así se las comió Zaratustra” de José Manuel Parada.

La Quintana volvió a liarla
Son muchas las famosas que se han puesto interesantes, acercándose casi a la intelectualidad. Tal es el caso de Malena Gracia que ha publicado “Mi aproximación al Nihilismo” con Bodrios de Hoy y María José Suárez que ha debutado en las letras con “Maltratar cachorritos es malo” de la prestigiosa editora Clímax Ibérica.
Abundan los libros sobre gilipolleces escritos por algún humorista o político, por ejemplo, se ha vendido mucho la novela de crímenes “Chistes de Lepe” del famoso monologuista intelectual Buenafuente o “Gestos para el mus” de Jordi Pujol, un asombroso manual para acercarse a dicho juego de cartas.
“Yo, mí, me conmigo, que me quiero hostias!!!” de Baltasar Garzón va a ser traducido a tres idiomas y ojo con la nueva obra de Cospedal “Mi llegada al anarcosindicalismo” que está partiendo la pana.
Los escritores de verdad se muestran cansados, algunos de ellos incluso se han estrenado con títulos como: “Sobrevivir en la puta calle” del académico de la lengua Sigfrido Henares. Un más que cualificado manual para subsistir en la calle con listas de los mejores comedores sociales, trucos para dormir en los parques y cajeros automáticos y las mejores estrategias para ejercer la mendicidad. “Así está el patio”, reza la faja promocional.
Este año, se ha llevado mucho lo del título cursi acompañado de la fajita que dice “seis millones de ejemplares vendidos” o “diez millones de lectores chinos no pueden equivocarse” que, aunque parezca mentira, cuela. Tal es el caso de “Suerte entre azahares” – qué ingenioso juego de palabras metiendo azahar en lugar de azar, ¿verdad?- de Cursi Lisima, “La sombra del Tamarindo alado” de Inmaculada Dantés o “El aroma del viento” de Alejandra Diez de Revenga- Cervantes de la Vega Infantes Wilson.
Hay famosos que siguen a lo suyo: Ana Rosa Quintilla ha sorprendido con el “Conde de Montepiíto”, la novedosa historia de un joven traicionado por su novia y amigos que vuelve rico y cambiado para vengarse hasta de su perra. Otra famosilla, Nuria Roca que le ha cogido gusto a esto de publicar, se ha destapado con “Paz y Guerra”, ambientada en plena Rusia del siglo XIX. Incomprensiblemente su editorial, Espasmos, ha retirado todos los ejemplares por no sé qué minucia de derechos de autor.
Ojo con otro famoso, César Vidal, que se hizo un lío firmando y acabó dedicando a un lector “La Guerra de las Galias” de Julio César. “Es que como saca veinte títulos por año ya no sabe los que son suyos” ha declarado su editora, Genara Ramonez.
Y por si todo esto fuera poco, se dejó caer por allí una nueva hornada de autores que vienen del famoseo como Cayetana de Alba Fitz -James con su novela neorrealista “BRI BLI- BRI BLI”, Francisco Álvarez Cascos con una serie de cuentos infantiles titulada “De todo el hígado a la sangre” y Alfonso Guerra con “D´risas” un libro con sus mejores chistes y chascarrillos.
También ha habido famosos que publican a cuatro manos, reuniendo toneladas de talento y erudición, como: “Nuestras más aromáticas marcas de pegamento” de Ricardo Bofill y Paulina Rubio que han vuelto a reunirse para perpetrar esta obra o “Azín veo llo la vía y azín la veo llo tanvién” de Jesulín de Ubrique y Jaime Ostos.
Tristante trabaja ya como camarero en Benidorm. Biedma se ha hecho astronauta. Pedro de Paz ha vuelto a lo de Chueca y Salem ha sido expulsado de la Unión Europea. Como ven, queridos lectores, la Generación Torrezno, o los XY Men como ya se les conoce en Cuenca, andan de vacas flacas por el intrusismo. Sólo una persona les defiende, el presidente, fundador y único miembro de su club de fans, Sergio, “el Graduado”…txu- ru –txu txu txu- tuxu ru txu-xu..



Como ya denunciamos en este libelo la Feria del Libro constituye una abierta llamada a la violencia. Hace apenas un par de días se produjo una trifulca bestial entre un autor y un lector (click aquí) y ahora, al no haberse actuado a tiempo, las cosas se han salido de madre.
¿Qué puede esperarse de un evento donde un tipo como Carlos Salem ha llegado a firmar siete veces en apenas una semana?

Agapito Fuentelahiguera, de veinte años, actor, se hallaba firmando ejemplares de “Snoopy, the true of a sensible dog” embutido en un enorme disfraz de perro cuando el mundo se le vino encima. Acompañada por su adorable hijita, Cristina Fallarás, autora de novela negra, se personó en la caseta de la librería Ñoño´s para que Snoopy le firmara un ejemplar. El lerdo de Agapito, poco motivado por los 30 euros que iba a percibir por todo un día de trabajo, calor, y retenciones urinarias, rubricó la novela con un lacónico: “Con cariño”
Cristina, destilando paciencia y mesura contestó al fulano . “¿Y para esta mierda dos horas de cola?”
A lo que el puto muñeco repuso con chulería: “Señora, no moleste”
“¿Señora? Señora tu puta madre!!! “ gritó la Fallarás saltando a lo matrix el mostrador para agarrar por la cabeza al figurante que, gracias a la felpa, aguantó los golpes contra la encimera sin que se le reventase el cerebro. De pronto, no se sabe de dónde, surgió un tal Raúl Argemí que, según parece, cohabita con la escritora y armado con un ejemplar de “Los Pilares de la Tierra” que había tomado de la librería, comenzó a sondiñar al muñeco en los cojones que, doblado como un junco, cometió el error de morder a la Fallarás en la muñeca.
Fue en aquel momento cuando, para estupefacción de padres, madres y tiernas criaturas, se sumó a la gresca un tipo al que los testigos presenciales han descrito como “El hermano malo del Malamadre”. Todo indica que era Carlos Salem. Entre los tres, alcanzaron al pobre muñeco, ya en mitad del paseo y a la vista de todos, y la emprendieron a sillazos en el lomo de la criatura que a aquellas alturas, caminaba ya a cuatro patas. Un tal Tristante que apareció por allí es el que más traumatizó a los niños por su violencia. Parece ser que el tío, fuera de sí gritaba” Pero ¿ es sueco? ¿es sueco?”
Antes de perder el conocimiento, el pobre Agapito llegó a contar algo así como una decena de escritores dándole de hostias. ¡Y varios de ellos argentinos!
Destacaron por su brutalidad Pedro de Paz ( qué nombre más poco acertado), Juan Ramón Biedma que llevaba una Black and Decker y un tal Ernesto Mallo, que hasta el momento se había comportado como un caballero. El pobre Agapito se recupera en el hospital donde sigue recibiendo anónimos de un tal Guillermo Orsi, mientras que la policía que tiene claro quién protagonizó la agresión, intenta aclarar, quién y en qué momento, sodomizó al pobre Snoopy mientras que le gritaba “Y pa esto habrás estudiao ocho años de Arte Dramático bujarra”. Qué gentuza.
“Esto es para escritores y no para muñecos. Que se prepare Blancanieves si aparece por aquí” , ha declarado Cristina Fallarás que, al parecer, lidera a estos pobres desgraciados.

(c) Jerónimo Tristante & Pedro de Paz, 2009