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martes, 15 de junio de 2010


Presa del frenesí de las firmas, el autor Jerónimo Tristante se firmó a sí mismo 37 veces en su propio glande.

De nuestro corresponsal sudaca, Carlos Salem.

Los hechos, que han sido ocultados a la opinión pública sólo porque el protagonista ni es sueco ni autora femenina, tuvieron lugar el pasado sábado en el madrileño Parque del Retiro durante la penúltima jornada de una Feria del Libro presidida por la lluvia y por distintas tragedias del más diverso calado.

Según algunos testigos que prefieren permanecer en el anonimato «por el asco que me da sólo de recordarlo», todo comenzó cuando el escritor murciano Jerónimo Tristante, que se había desplazado hasta la capital para firmar ejemplares de su más reciente novela El enigma de la Calle Calabria, fue víctima de un tipo estrés conocido como «Síndrome del novelista desaforado» cuyos síntomas fueron explicados científicamente por un sanitario del SAMUR que argumentó: «al colorado ése se le fue la pinza por la presión, aunque yo creo que ya traía el perolo jodido de casa».

Pese al silencio oficial, este cronista, inasequible al desaliento y que, además, ya estaba mojado hasta los cataplines, pudo obtener el testimonio de un testigo directo y presencial de los hechos, un joven llamado Sergio Vera, residente en Cuenca, que, para evitar represalias, rogó que no se publicase su nombre (oooops!). Según Vera, los hechos tuvieron lugar hacia el mediodía, cuando las condiciones climáticas se confabularon para hacer naufragar las legítimas aspiraciones de Tristante que, en sus propias palabras, consistían en «firmar el doble que el Pérez-Reverte, porque también he nacido en la región de Murcia y soy mucho más guapo y más alto» .

La empresa se presentaba difícil de realizar ya que, según alguna fuentes, Pérez Reverte había firmado 35.000.000 de libros en tres horas, pero Tristante, que es biólogo y por lo tanto no tiene ni puñetera idea de matemáticas, repetía como mantra un refrán aprendido de su amigo el novelista y filósofo Carlos Salem: «El burro no folla por guapo sino por insistidor» y, tras desempacar los 3.785 bolígrafos sin capuchón que había traído para la ocasión, comenzó la sesión de firma.

De acuerdo con lo que vio Sergio Vera, el interfecto comenzó a buen ritmo y con una estrategia amplia basada en diversas tácticas, aunque el testigo no dudó en señalar una en particular: «A muchos logró convencerlos amenazándolos con una navaja de siete muelles que le había prestado Pedro de Paz. De hecho, yo mismo tuve que comprarle 156 ejemplares, que Jerónimo firmó en sólo 22 segundos» .

Porque la clave era la velocidad con que Tristante pudiese culminar el acto. Algo en lo que, según algunos testimonios —particularmente el de su mujer— , «tiene años de costumbre».

Otra de las tácticas del novelista fue hacerse pasar por cualquier autor por el que preguntase el cliente que se acercaba a la caseta. Si el potencial comprador inquiría al dependiente sobre el tercer tomo de la trilogía de Stieg Larsson, Tristante gritaba: «¡C’est moi!», agarraba al comprador por el cuello con una mano y con la otra le dedicaba un ejemplar de La reina que odiaba corrientes heladas con gasolina o algo por el estilo. Si el desprevenido viandante preguntaba por lo último de Boris Izaguirre, Jerónimo quebraba la muñeca —y a punto estaba de hacer lo mismo con la del futuro lector— mientras exclamaba: «¡Pero qué diviiiiino!. Ven que te dedicaré mi libro ¿Sabías que Victor Ros, en realidad, la miraba con cariño?» .

Según Sergio Vera, «con estas tácticas agresivas iba firmando a muy buen ritmo, cuando comenzó a llover y la gente se dispersó. Lejos de dejarse ganar por la desolación, Tristante salió con un paraguas a secuestrar lectores que se guarecían bajo los toldos de otras casetas y los traía a la fuerza a la suya para mantener el ritmo de firmas».

Pero el tiempo estaba en su contra. Quince minutos antes del cierre de la Feria, la lluvia cesó y ante la caseta se formó una cola considerable, formada por seguidores de la obra de Tristante y también de la Obra de Escrivá de Balaguer y de otras obras ya que la gente, apresurada por comprar y marcharse, había oído el rumor de que en esa librería firmaba un autor que era todos los autores a la vez.

Cuando la megafonía comenzó a anunciar el cierre de la feria, Tristante seguía firmando al grito de «ni puto caso, es un truco del Reverte para ganarme», y no fueron pocos los lectores que creyeron sus palabras. Pero poco a poco la gente se fue marchando hasta que en la caseta quedaron sólo el librero —que, acostumbrado a estos menesteres de novelistas pirados, terminó por escaparse de la caseta saltando sobre los libros del mostrador— , y un Jerónimo Tristante fuera de sí quien, tras firmar todos los ejemplares que formaban el stock de la caseta, comenzó a firmar las paredes de metal y hasta el techo de la precaria estructura. «Cuando no le quedaba nada que firmar, y mientras repetía todo el tiempo la suma de firmas acumuladas, Tristante enloqueció, incapaz de detenerse, y se sacó la cosita».

Al grito de «¡yo sigo dedicando por mis santos cojones!», el autor murciano consiguió dedicarse el libro 37 veces en su propio glande, —aunque, como señaló Vera, «tampoco hay que exagerar, coño, que escribía las iniciales y siempre en el mismo sitio, ¿eh?»—, antes de ser reducido por miembros de seguridad de la Feria e introducido no sin cierto esfuerzo en una ambulancia en la que firmó las batas de los enfermeros y la escayola de un señor que se había quebrado el brazo al tratar de llevar, en la misma mano, las dos novelas de Mercedes Castro.

Poco a poco, Tristante fue recobrando la cordura —parcialmente—, y tras argumentar que «como Pérez-Reverte viene a la Feria cada 13 años, ya tendré tiempo de alcanzarlo», amenizó el viaje hasta el psiquiátrico contando al personal sanitario y al señor de la escayola en el brazo todos los detalles de la circuncisión que se practicó hace dos años al subirse, violentamente y sin precaución alguna, la cremallera del pantalón vaquero.

[El Tristante en pleno ataque de euforia firmadora]

 

domingo, 13 de junio de 2010


Por Sergio Vera, corresponsal en Madriz.

P.d.P., popular autor de novela negra y un broncas que te rilas, ha visto truncada su carrera literaria al ser procesado por agredir a una persona durante la más accidentada edición de la Feria del libro de Madrid que han visto los siglos. Según fuentes cercanas a la investigación, el susodicho se levantó de repente de la silla en la que se encontraba firmando, se dirigió a un presunto lector que aguardaba en la fila frente a su caseta y le soltó lo que, de acuerdo a testigos presenciales de la tragedia, fueron hostias como pianos. Al parecer, el incidente ha sido provocado por una desafortunada serendipia relacionada con el físico del autor. Así lo explicaba el agredido, de etnia gitana, que se acercó al lugar de los hechos portando, en lugar de libros, un disco de rumbas.

«Aaayyy, señol peliodita —explicaba el presunto agredido, con los ojos presuntamente hinchados—. Cómo iba a sabé yo que era eclitó, ¡pero si era igualito que er de enmedio de los Chichos!».

En efecto, parece ser que P.d.P., que mantenía un nutrido grupo de asistentes delante de la caseta, llevaba toda la tarde firmando discos en vez de ejemplares de libros sin haber logrado vender ni uno de los suyos. En un momento de enajenación —provocado por el choteo del resto de autores que firmaban en casetas aledañas— no pudo aguantar más y se fue para el primer maromo que aguardaba en la fila.

El sujeto ha sido condenado a pasar un año entre rejas y otros tres de servicios a la comunidad dando clases de rumba y flamenco para jubilados.

[Jaaaaa, el payo… No me digan que no]

 

martes, 13 de abril de 2010


Preocupación en la Casa Real. El Rey ha dicho que, si hace falta, se pone a trabajar en el asunto.


Carlos Salem

El rumor, excitado, corrióse ayer por las redacciones de los medios de comunicación más influyentes de Europa, pero nadie se atrevía a confirmarlo.

¿Es que Rajoy había admitido en público que a varios de sus colaboradores más estrechos (es una forma de decir), les gusta meter la mano en la lata más que al Iron-man? ¡No!

¿Es que Zapatero había tenido alguna idea para superar la crisis que no sonara a cachondeo o gilipollez cuántica? ¡Jamás de los jamones!

La filtración, de ser cierta, ponía en peligro el delicado equilibrio sociopolítico que mantiene cohesionada la civilización occidental: ¡¡¡¡El escritor Pedro de Paz habría sido aceptado como miembro de la red social TWITTER!!!

Wall Street estaba a punto de cagarse por las patas pabajo, el índice Nikei parecía un meñique, y alguien tenía que arriesgarse para defender nuestro modo de vida, si es que esto se le puede llamar vida.

Los responsables de este miserable pasquín, conscientes de la necesidad de poner la verdad ante todo (para que se lleve ella las hostias), reclamaron los servicios de su colaborador más valiente y abnegado, un tipo que no se acojona ni siquiera ante la perspectiva de un viaje de 1000 kilómetros con sólo una cinta con canciones de Jesulín de Ubrique para escuchar, un profesional que o se arredra ante nada ( entre otras cosas porque no tiene ni puñetera idea del significado del verbo “arredrar”), un titán del periodismo más valiente.

Como él se suicidó, me llamaron a mí, que como soy calvo y llevo gafas, la gente se lo piensa un poco antes de pegarme. Y sabedor de que este libelo es líder de lectores en Zarandilla de la Totana (Murcia), decidí no desaprovechar la oportunidad que se me brindaba. Tras peligrosas pesquisas estoy en condiciones de segurar que ES CIERTO: ¡¡¡Pedro de Paz ha sido aceptado en TWITTER!!!

Y para que vean que este cronista no se amilana ante nada, ofrecemos EN RIGUROSA EXCLUSIVA MUNDIAL para PANDEMONIO DE CAOS, un secreto mejor guardado (y limpio) que la chaqueta de la Lewinsky: la dirección de Pedro de Paz en TWITTER: http://twitter.com/pedrodepaz. Ahí está, para que luego digan. Ahora bien, que conste que no me hago cargo de la consecuencias que esto pueda tener. Y si alguien me quiere pegar, que sepa que soy amigo de David Torres, que fuma puros y todo…

Semana Negra, negrísima

Al parecer, el drama comenzó durante la pasada edición de la SEMANA NEGRA DE GIJÓN. Durante el transcurso de la misma, algún desaprensivo informó a Pedro de Paz de la existencia de TWITTER, y el novelista, azorado, admitió que estaba convencido que el TWITTER era “ese juego que empiezas a poner manos y pies en las marcas y acabas mordiéndote tus propios cataplines”. Cuando lo sacaron de su error, de Paz arriesgó, displicente: “ej que yo, las hamburguesas del Borrikin no las cato, soy mas bien del Mardonad, ¿sabes?”.

[Julio de 2009. Semana Negra de Gijón. Comenzaba a gestarse el tragedia]


Cuando por fin le explicaron que se trataba de una red social, manifestó: “Yo ej que el seso, con redes, no lo veo seguro. Y más en habiendo las borsas de plástico del Día, que las lavas y las vuelves a usar”.

Por fin alguien le dijo de qué se trataba, y de Paz, conocedor del refrán de un tal Soldati, según el cuál “El burro no folla por guapo sino por insistidor”, decidió que entraría en TWITTER, a cualquier precio.

Comenzaba a gestarse la tragedia.

Consecuencias

Este panfleto, moviendo toda su red de influencias (dos porteras, una puta amiga de Tristante y mi único fan, que insiste en confundirme con Raúl Argemí), ha podido ponerse en contacto con responsables de TWITTER que prefieren mantener el anonimato.

Según esas fuentes. todo tiene una explicación: “¿Tú has visto la pinta que tiene ese tío? Pensamos que si no lo admitíamos, nos rajaba las ruedas del coche…

[Jerónimo Tristante y Carlos Salem, escritores y amigos de Pedro de Paz, al conocer la noticia, asaltaron aun camión de Mahou y se bebieron todo el contenido]


Otra responsable de la red social, a la que llamaremos Queca Kapuyo para preservar su verdadera identidad ( se llama Susana Oria y su DNI es el 69696969A), explicaba el origen de esta insólita decisión: “Creíamos que había llegado la hora de dar cabida en TWITTER a las minorías, y Pedro de Paz era el único tío que conocíamos que siempre viste de negro. Había otro, que lleva un pañuelo en la cabeza pero creo que murió al barnizarse todo el cuerpo con esmalte de uñas transparente. En todo caso, cualquiera puede equivocarse, ¿O es que tú eres perfecto, gilipollas?

Resta decir que el interfecto de Paz, haciendo gala de su habitual discreción, se ha abstenido de jactarse de su flamante pertenencia a TWITTER.

[Aquí, el drama ya estaba servido]


Sólo ha comunicado la novedad a sus familiares más cercanos, a sus 999.999 amigos de Facebook, a todos los habitantes del reino de Ejpaña cuyos apellidos comienzan con letras que vayan de la A a la Y, y a varios vecinos del planeta Gamínedes, que han manifestado estar “hasta los mismismos lóbulos [¿hay que aclarar que lo órganos reproductivos de los gaminedianos están en las orejas?] del listo ese que llama a las 343 horas de la noche para decirnos que lo han aceptado en TWITTER”.

Hombre prudente y nada jactancioso, nuestro héroe ha limitado la información de su nuevo estatus a la impresión de 500.000 tarjetas de visita con su rostro y la frase “Yo estoy en TWITTER y tú no: sufre, mamón”, aunque dentro de la celebración de su acceso a los nuevos medio de relación cibernética, fuentes bien informadas señalan que habría hecho encargar tres millones de octavillas con su dirección del a red social, para hacerlas caer desde aviones sobre todo el territorio español y el Principado de Andorra.

A modo de conclusión, reproducir las palabras de su santa esposa: “Quiero mucho a Pedro, pero como siga insistiendo en que lo llame MR TWITTER en la intimidad, lo veo durmiendo con una muñeca hinchable”.

 

jueves, 18 de marzo de 2010


La familia Pandemonio crece. A partir de ahora, a nuestro elenco de grandísimos profesionales se suma la presencia de un nuevo redactor freelance —es decir, que cobrará en negro. Si acaso cobrase. Que no está la cosa para muchas alegrías— que colaborará con nosotros a tiempo parcial y cuando el resto de sus obligaciones se lo permitan (cuando esté sereno, vamos). Su nombre es conocido en todos los rincones de España (principalmente en los tugurios de mala nota) y algunos de Portugal y su primera aportación consiste en un impresionante reportaje fotográfico recogido a partir de su devenir por los distintos lugares del mundo y sus alrededores. Desde luego no levantamos cabeza; cuando parecía que no se puede caer más bajo ni alcanzar mayores cotas de miseria llegamos a esto. Que el cielo nos perdone. Sin más demora, les dejamos con el artículo remitido por el gran… Carlos Salem.



EL MUNDO EN IMÁGENES

[La nieve causa estragos. Los efectos colaterales de este atípico invierno provoca que nos llegue la primavera sin habernos despegado aún de los rigores invernales. Y ya se sabe: la primavera, la nieve altera]


[Foto en exclusiva de la modelo Chochi Cane, recientemente elegida como Miss superficialidad, la mujer más hueca del planeta]


[Impresionante documento gráfico. La alarmante dependencia del español medio de Internet ha llegado hasta tal punto que, como en los curros se controla mucho más que antes el uso de la red, se aprovechan los momentos más insólitos para navegar... ]


[Foto-test: «¿Es usted un jodido obseso sexual?». Pinche en la foto para ampliarla y si identifica usted en ella lo mismo que yo y que Pedro de Paz, no le quepa duda alguna: lo es]

 
 

(c) Jerónimo Tristante & Pedro de Paz, 2009